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En este Domingo de Resurrección, la Virgen María, al contemplar a su amado Hijo venciendo a la muerte al tercer día de su crucifixión, decidió retirar su velo. Este gesto simbólico marcó la victoria de la vida sobre la muerte y la renovación de la fe.

Más tarde, el obispo de Huaraz presidió la Santa Eucaristía del Domingo de Pascua, con la participación entusiasta de miles de fieles y turistas. El ambiente se llenó de cánticos y aplausos, expresiones de alegría y esperanza.

La celebración del Domingo de Resurrección no solo conmemora el final de la Semana Santa, sino que también simboliza una renovación profunda de la fe y la esperanza en un futuro mejor, es un mensaje de paz y armonía para todos aquellos que comparten esta celebración religiosa.